Portada » Diario de viaje » India en bicicleta (y sin ella): una sobrecarga sensorial constante

India en bicicleta (y sin ella): una sobrecarga sensorial constante

India no se vive en calma. Se vive con humor, paciencia y una sonrisa un poco torcida.

by txencito

El primer impacto: demasiadas cosas pasando a la vez

India no te recibe despacio. Te recibe de golpe. Ruido, calor, gente, tráfico, olores, colores. Todo junto, sin pedir permiso. El cerebro intenta ordenar la información durante los primeros días, pero pronto entiende que no va a poder. Así que hace otra cosa mejor: se rinde.

Delhi fue eso. No una ciudad para entender, sino para aceptar. El calor seco rondando los cuarenta grados, los cláxones como banda sonora permanente y la sensación constante de ir un paso por detrás de todo. Pero también una curiosa familiaridad: cuando ya has pasado por países complicados, aprendes que nada es tan grave como parece en el momento.

Todo se soluciona. O se deja pasar. O se convierte en anécdota.


El ruido como fondo… y tú adaptándote

En India el ruido no es agresivo, es estructural. Los cláxones no avisan, conversan. Cada vehículo parece haber sido diseñado para emitir el sonido más molesto posible, y aun así la ciudad funciona. Mal, pero funciona.

Al principio cansa. Luego te ríes. Después ya ni lo registras.

Moverse por India es aceptar que los planes son orientativos. Trenes que salen cuando quieren, estaciones que no son las que creías, retrasos que te obligan a correr en tuk-tuk como si estuvieras en una película mala… y que, curiosamente, siempre acaban bien. O al menos no tan mal como imaginabas.


Varanasi: cuando la vida y la muerte no se esconden

Varanasi es intensa, sí, pero también honesta. Aquí la vida y la muerte no se disimulan ni se esconden detrás de muros blancos. El Ganges lo concentra todo: fe, rituales, baños, cremaciones, turistas desorientados y peregrinos convencidos.

Ver una cremación en directo impresiona, claro. Te deja un poco tocado durante unas horas. Pero también te recuerda algo muy simple: aquí la muerte forma parte del día a día, y eso le quita dramatismo. No es morboso, es cotidiano. Y esa normalidad, aunque choque, tiene algo profundamente humano.

No salí corriendo. Tampoco me quedé demasiado. Observé, procesé… y seguí caminando.


India también es risa, cerveza y errores compartidos

Entre tanto estímulo también hubo descanso. Goa fue ese paréntesis donde el cuerpo baja una marcha, aunque la cabeza nunca termine de apagarse del todo. Scooters, playas, birras, charlas absurdas de hostel, noches que se alargan más de lo previsto.

India tiene esa capacidad: agotarte y cuidarte a la vez. El mismo día te puede poner al límite y regalarte una conversación que te reconcilia con el viaje.

Incluso los pequeños timos, las situaciones incómodas o los momentos de “¿pero qué está pasando aquí?” acababan convertidos en chistes internos. Cuando asumes que no vas a controlar nada, todo pesa menos.


Cuando el cuerpo frena y toca reírse un poco

El cuerpo, eso sí, pasó factura. Cansancio raro, debilidad, catarro eterno… y finalmente, positivo en COVID justo al cruzar a Nepal. Hotel de cuarentena. Sopa. Cama. Silencio obligado.

Podría haber sido un drama. Fue más bien un “claro, cómo no”. Una pausa forzada después de semanas de estímulos constantes. Dormir, perrear, esperar. No había otra.

Y tampoco hacía falta.


India no fue negativa, fue intensa

India no fue un país fácil, pero tampoco fue un país oscuro. Fue demasiado. Demasiado ruido, demasiado calor, demasiada vida ocurriendo a la vez. Y ahí está la gracia.

No vine a India a encontrar equilibrio. Vine a vivirla. Y la viví como pude: con cansancio, con curiosidad, con humor y con la certeza de que todo pasa.

India no me cambió la vida.

Pero me recordó que siempre puedo adaptarme un poco más de lo que creo.


📍 País: India
🗓 Fechas: abril – mayo 2022
🚴 Tipo de viaje: mochilero + bicicleta + moto
🧭 Ruta: Delhi – Jaipur – Jodhpur – Udaipur – Mumbai – Goa – Varanasi
🌡 Clima: calor extremo (hasta 42 °C), humedad alta
💭 Sensaciones: saturación sensorial, caos constante y desgaste mental

1 comentario

Mir 30 enero 2026 - 17:43

Yo creo que sí te cambió aunque sea un poquito. Al aceptarla tal y como es, ya es un cambio grande. Hay quienes salen corriendo. Me encantó tu relato.

Responder

Dejar un comentario

También te podría gustar

Esta página web usa cookies para mejorar la experiencia de usuario. Asumimos que estás de acuerdo, siempre puedes dar de baja si así lo deseas. Aceptar Leer más