Portada » Diario de viaje » Italia: aprender a no idealizar el camino

Italia: aprender a no idealizar el camino

by txencito

Entrar en Italia fue como bajar un punto el volumen de la épica y subir el de la realidad. Venía de Francia con el cuerpo fuerte y el corazón todavía abierto, y quizás por eso Italia me pilló con la guardia baja. Tenía expectativas. Muchas. Y ya se sabe: las expectativas no siempre juegan a favor.

Italia no me recibió mal. Simplemente no me recibió como yo esperaba.


Kilómetros fáciles, cabeza difícil

Al principio todo parecía sencillo: días planos, etapas largas, buen tiempo. Pedaleaba mucho, pensaba demasiado. Y ahí empezó el problema. El llano te da margen para que la cabeza se desboque, y la mía lo hizo.

Hubo días en los que físicamente estaba bien, pero mentalmente no. Días en los que me pregunté qué estaba haciendo, por qué seguía, cuándo volvería a casa. No era cansancio de piernas, era fatiga de decisión, de avanzar sin tener claro el sentido.

Italia fue el primer país donde sentí de verdad que el enemigo podía ser yo mismo.


Hospitalidad… con fricción

Conocí gente increíble, pero también viví situaciones incómodas. Warmshowers raros. Casas donde la hospitalidad tenía letra pequeña. Personas cansadas de ayudar. Y lo entendí.

Me di cuenta de algo importante: llevaba semanas viviendo muy bien gracias a la generosidad de otros, y quizás había empezado a normalizarlo. Italia me puso delante ese espejo incómodo: no siempre puedes depender de la buena voluntad ajena.

Ahí empezó a gestarse una idea que sería clave para los Balcanes: aprender a ser más autosuficiente, a no buscar siempre un techo, a volver a confiar en la tienda y en mí.


El centro de menores: cuando todo cobra sentido

Y justo cuando más bajo estaba, apareció el lugar más inesperado.

Un centro de acogida de menores no tutelados. Chavales que habían cruzado medio mundo, algunos en patera, otros caminando, todos con una mochila mucho más pesada que la mía. Sus historias no eran de viaje; eran de supervivencia.

Hablé con ellos, les miré a los ojos, vi su optimismo, sus ganas, su agradecimiento. Y algo se recolocó. De golpe mis dudas parecían pequeñas. No desaparecieron, pero perdieron protagonismo.

Italia me enseñó que el viaje no va solo de mí. Que a veces avanzar también es escuchar. Y relativizar.


Venecia: parar para no romperse

Llegar a Venecia fue una pausa necesaria. Una ciudad irreal para un momento mental bastante realista. Caminar por sus calles, perderme entre canales, sentirme turista por un par de días… me ayudó a aflojar.

Venecia fue descanso sin culpa. También fue confirmar que hacer turismo cansa más que pedalear. Y que no pasa nada por parar si eso te permite seguir.


Soledad, gente y contradicciones

Italia fue contradictoria. Días de sentirme solo. Días de sentirme acompañado por completos desconocidos. Italianos bordes. Italianos generosos hasta el exceso. Conductores agresivos. Señores que te invitan a cenar en su casa sin conocerte.

Aprendí que no hay países buenos o malos para viajar. Hay momentos. Y yo llegué a Italia en un momento delicado.


La frontera como alivio

Cuando me acerqué a Eslovenia sentí algo parecido al alivio. No porque Italia fuera mala, sino porque yo necesitaba cambiar de etapa. De paisaje, de ritmo, de expectativas.

Italia fue el país donde entendí que este viaje no iba a ser una línea ascendente. Que habría bajones. Que la cabeza también necesita entrenarse. Y que no pasa nada por reconocerlo.

Salí de Italia más delgado, más cansado y bastante más consciente.

Y eso, aunque no lo parezca, también es avanzar.


📍 País: Italia
🗓 Fechas: finales de mayo – principios de junio 2021
🚴 Tipo de viaje: cicloturismo en solitario
🌍 Terreno: llanuras del norte, pueblos agrícolas, ciudades históricas
💭 Temas clave: expectativas, bajón mental, autosuficiencia
🔁 Punto de inflexión: el viaje deja de ser romántico y se vuelve real

Dejar un comentario

También te podría gustar

Esta página web usa cookies para mejorar la experiencia de usuario. Asumimos que estás de acuerdo, siempre puedes dar de baja si así lo deseas. Aceptar Leer más