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Eslovenia: cuando el camino vuelve a abrazarte

by txencito

Entrar en Eslovenia fue como cambiar de frecuencia. No porque todo se volviera fácil, sino porque todo empezó a encajar mejor. Menos expectativas, menos ruido, más presente. Venía de Italia cansado de pensar, y Eslovenia me recibió con algo muy simple y muy raro: normalidad amable.


Montaña, sudor y volver al cuerpo

Los primeros días fueron de volver a sentir el viaje en las piernas. Subidas largas, calor, sudor, ese cansancio honesto que no viene de la cabeza sino del esfuerzo. La montaña no perdona, pero tampoco engaña. Sabes dónde estás: empujando, respirando fuerte, contando metros sin drama.

Eslovenia me devolvió algo básico: la sensación física del viaje. Cuando el cuerpo manda, la mente descansa.


Ljubljana: pequeña, tranquila, suficiente

Llegar a Ljubljana fue una sorpresa agradable. Una ciudad manejable, verde, viva, con bicis por todas partes y sin esa presión constante de las grandes capitales. Ljubljana no te abruma, te acompaña.

Descansé. Trabajé en los vídeos. Comí burek sin pensar demasiado en las consecuencias. Me dejé llevar. Y eso, en mitad de un viaje largo, es un lujo.


Gente que no pregunta demasiado (y ayuda mucho)

Si tuviera que resumir Eslovenia en una imagen, sería una familia cualquiera invitándote a cenar sin hacer de ello un evento. Gente que te ayuda sin épica, sin discursos, sin postureo. Te preguntan a dónde vas, asienten, te ofrecen agua, una silla, una manta. Y ya está.

Dormí en jardines, en porches, en casas donde no hablábamos el mismo idioma pero nos entendíamos perfectamente. Una carta escrita por una niña. Un padre que vuelve del trabajo solo para desayunar contigo. Un hijo que te engrasa la cadena antes de salir.

Nada espectacular. Todo inolvidable.


Fronteras sin peso

Cruzar la frontera hacia Croacia fue casi anecdótico. Un trámite más, un papel aceptado, una barrera que no se siente como tal. Eslovenia fue ese país que no intenta retenerte, pero que te deja mejor preparado para seguir.

Cuando salí, no tenía prisa. Tampoco miedo. Tenía algo mucho más valioso: equilibrio.


Lo que me llevo de Eslovenia

Eslovenia fue breve, pero muy importante. No pasó nada extraordinario, y precisamente por eso pasó algo fundamental. Me recordó que el viaje no siempre tiene que ser intenso para ser valioso. Que a veces basta con pedalear, comer, hablar con desconocidos y dormir tranquilo.

Después del bajón italiano, Eslovenia fue ese tramo donde el viaje volvió a sentirse sostenible.

Y con eso, ya era suficiente para seguir.


📍 País: Eslovenia
🗓 Fechas: junio 2021
🚴 Tipo de viaje: cicloturismo en solitario
⛰ Terreno: montaña moderada, carreteras secundarias, ciclovías
💭 Temas clave: equilibrio mental, hospitalidad cotidiana, volver al cuerpo
🔁 Sensación general: calma, humanidad, confianza

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